Cuarto oscuro
Pensó en entrar, no sabía lo que le esperaba del otro lado. (En otras culturas, aceptan el destino como algo sagrado). No sentía miedo, o al menos creo que no lo sentía.
Su pasado era oscuro, cargaba muchas almas con sigo, hablaban con él, le susurraban al oido. LLegaron a volverlo loco en noches de insomnio y tempestad.
Tenía sangre en el costado derecho, el último enfrentamiento, (su último trabajo, en todo sentido), le había dejado aquella marca. Colocó suavemente la llave en la cerradura, la giró, toda la mugrienta pocilga estaba a oscuras.
Cerró la puerta (¿intuyendo que alguien más estaba allí?), eso no importó. Cuando se volvió hacia la cocina con los trastos sucios de la noche anterior, percibió que allí terminaba todo.
Un proyectil encamisado penetró el agitado pecho, detrás del poderoso estampido, la puerta se cerró.
Martín Ramos
Martín Ramos
El último viaje (martín Ramos)
Me enterré en el subsuelo donde las palabras pulverizan los huesos.
Y lo peor, es que jugué a jugar el juego del lenguaje de los mármoles que reverberan las rosas dejadas.
Justo el día en que la acompañé en su último viaje.
A Beatriz Margarita
La leyenda de la paloma (mejor relato)
Había una vez un soldado valiente y muy bonito. Le gustaba cazar casi todos los días en los bosques. En una de sus cacerías caminó tanto que llegó a un lago, vió a una hermosa mujer que remaba en un bote.
El soldado se enamoró de ella y por eso iba todos los días a verla, por ese motivo fue a pedirle a su ángel que descendió del cielo y que le dijo:
-No la vas a ver más, a menos que quieras transformarte en palomo.
-!solo la quiero ver otra vez!, dijo él
-si te convertís en palomo no vas a ser nunca más un hombre.
-!solo quiero verla!, dijo él
-si ese es tu deseo, se hará realidad,
Entonces el ángel le hincó en su brazo derecho una espina y en ese momento se convirtió en palomo y se fue volando, muy rápido a verla al lago, y se posó escondido en una rama. Cuando vio a su amada, fue al bote a hacerle muchos mimos.
Entonces la hermosa mujer lo agarró entre sus manos y vió la espina, se la quitó pero el palomo le indicaba que no con su ala izquierda, pero la chica no entendió la señal y pensó que esto le dolía al palomo. En ese momento el palomo cayó muerto.
Al hacer esto, la mujer llorando se clavó la misma espina en su brazo y automáticamente se convirtió en paloma. Desde ese día la blanca y hermosa paloma, llora la muerte de su palomo enamorado.
Relato escrito por las alumnas:
Erica Aracapi
Gilda Blanco.
De 4to año de la Escuela Secundaria nº 28 de Wilde.
Materia: Literatura, profesor: Martín Ramos. Mejor Relato sobre Leyenda. !Felicitaciones!
Perfecta Palabra (Martín Ramos)
Y si me diesen la posibilidad de engendrarme a mí mismo,
el abismo que entre ellos y mi pálida y subyugada noche separa.
Entonces digo.
Que me sería dada por suprema justicia, la palabra exacta
pero huérfana
para mitigar la amarga sensación de estar muerto.
Pero cómo.
El lenguaje no encuentra el verbo,
y posa su mirada en un glaciar de margaritas negras.
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Despedida
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